Las viñas no crecen solas de forma ordenada: necesitan guía y estructura para aprovechar mejor la luz y el aire.
El tutorado consiste en recoger los sarmientos para dar forma a la vid. Este trabajo facilita que las hojas y los racimos reciban la luz del sol de manera uniforme, mejora la ventilación y evita enfermedades.
Además, permite que los viticultores trabajen mejor en el viñedo y que se puedan usar máquinas para algunas tareas.
Guiar a la vid es como educar a un niño: se le da estructura y orden para que crezca fuerte y sano.