Para disfrutar al máximo un vino, no basta con abrir la botella: servirlo a la temperatura correcta es fundamental. En Bodegas Álvarez Alfaro, situadas en Aldeanueva de Ebro, saben que cada variedad necesita un rango distinto para expresar todo su aroma y sabor.

  • Tempranillo: entre 16 y 18 °C, ideal para tintos con cuerpo y elegancia.
  • Garnacha tinta: algo más fresca, entre 14 y 16 °C, para resaltar su fruta y suavidad.
  • Garnacha blanca: fría pero no helada, entre 8 y 10 °C, para mantener su frescura sin apagar sus aromas.

Una pregunta común es: ¿puedo servirlo a temperatura ambiente? Depende: la “temperatura ambiente” varía mucho. En invierno puede ser adecuada para un Tempranillo, pero en verano suele ser demasiado alta. ¿Enfriar en la nevera? Sí, pero con cuidado: basta con unos minutos antes de servir, evitando temperaturas extremas que apaguen los sabores.

En Álvarez Alfaro, cada vino está pensado para brillar a su temperatura ideal. Servirlo correctamente permite disfrutar de su complejidad, frescura y equilibrio tal y como lo soñaron quienes lo elaboraron.