Guardar bien un vino es tan importante como elaborarlo con cuidado. El primer paso para conservar un Rioja Tempranillo o Garnacha es mantenerlo a una temperatura constante entre 12 y 16 °C. Este rango permite que el vino evolucione lentamente, mantenga sus aromas y conserve su calidad durante años.

En Bodegas Álvarez Alfaro, situadas en Aldeanueva de Ebro, los vinos se crían y almacenan en espacios donde la temperatura se mantiene estable, sin cambios bruscos. Esto es fundamental porque las variaciones de calor y frío pueden expandir y contraer el líquido, forzando el corcho y permitiendo la entrada de aire, lo que provoca oxidación y pérdida de frescura.

Una pregunta frecuente es: ¿puedo guardar mi vino en la cocina? No es lo ideal, porque allí la temperatura cambia mucho con los electrodomésticos. ¿Y en la nevera? Solo para mantenerlo unos días después de abierto; para conservar botellas cerradas, lo mejor es un lugar fresco y sin cambios, como una vinoteca o un sótano bien ventilado.

Gracias a una buena temperatura, los vinos de Álvarez Alfaro, como sus Tempranillos y Garnachas, pueden disfrutarse con todo su sabor y elegancia, tal y como fueron pensados por la familia bodeguera.