Uno de los mayores enemigos del vino es la luz, especialmente la solar y la fluorescente. Por eso, para conservar un buen Rioja Tempranillo o Garnacha, es esencial mantener las botellas en oscuridad total. Este cuidado evita que el vino pierda color, frescura y aromas.
En Bodegas Álvarez Alfaro, ubicadas en Aldeanueva de Ebro, los vinos reposan en espacios protegidos de la luz directa. La radiación ultravioleta puede provocar reacciones químicas que alteran el sabor, generando notas desagradables y reduciendo la vida útil de la botella. Incluso una exposición corta a la luz puede acelerar el envejecimiento y arruinar un vino pensado para disfrutar con calma.
Una pregunta frecuente es: ¿Puedo guardar el vino en una estantería iluminada? No es lo ideal. Lo mejor es mantener las botellas en un armario cerrado, en una bodega oscura o dentro de una vinoteca con puerta opaca. También es recomendable evitar luces halógenas o fluorescentes cerca del vino.
Gracias a este cuidado, los vinos de Álvarez Alfaro, como sus Tempranillos y Garnachas, conservan su color intenso, su frescura y el perfil aromático que la familia bodeguera ha perfeccionado durante generaciones.