Para conservar un buen Rioja Tempranillo o Garnacha, no basta con la temperatura adecuada: también es esencial mantener una humedad controlada entre el 65 y el 75 %. Este detalle, que a veces pasa desapercibido, es clave para que el corcho no se seque y el vino mantenga toda su calidad.

En Bodegas Álvarez Alfaro, situadas en Aldeanueva de Ebro, las botellas descansan en espacios con la humedad justa para proteger el tapón. Si el ambiente es demasiado seco, el corcho puede encogerse y dejar entrar aire, oxidando el vino y arruinando su aroma. Por el contrario, una humedad muy alta puede favorecer la aparición de moho en las etiquetas y dañar la presentación de la botella.

Una pregunta común es: ¿cómo puedo controlar la humedad en casa? Si no tienes una bodega natural, puedes usar una vinoteca con control de humedad o colocar un pequeño higrómetro para vigilar los niveles. En lugares secos, se pueden usar humidificadores; si el sitio es muy húmedo, un deshumidificador ayudará a equilibrar.

Gracias a este cuidado, vinos como los Tempranillos y Garnachas de Álvarez Alfaro pueden mantenerse elegantes y expresivos hasta el momento de descorcharlos.