Después de servir, observar, oler y degustar, llega el momento más especial: disfrutar el vino y compartirlo. En Bodegas Álvarez Alfaro, situadas en Aldeanueva de Ebro, saben que el vino no es solo una bebida, sino una experiencia que une a las personas alrededor de la mesa.
Este último paso consiste en tomarse el tiempo para saborear el Rioja elegido, ya sea un Tempranillo elegante, una Garnacha tinta frutal o una Garnacha blanca fresca. Es la ocasión de comentar lo que cada uno siente: aromas, sabores, recuerdos que trae cada sorbo. Hablar sobre el vino ayuda a apreciarlo más y a aprender poco a poco a catar mejor.
Una pregunta frecuente es: ¿y si no sé hablar de vinos? No pasa nada. Basta con decir si te parece suave, intenso, afrutado o con notas de madera. El vino se disfruta sin reglas estrictas.
También es un buen momento para acompañarlo con comida y ver cómo cambia el sabor al combinarlo con distintos platos.
En Álvarez Alfaro, cada botella está pensada para acompañar momentos especiales. Disfrutar el vino sin prisas y compartirlo convierte la experiencia en algo único que va más allá de beber: es vivir la tradición y el placer del Rioja.