La cantidad de vino que se sirve en la copa puede parecer un detalle sin importancia, pero influye mucho en la experiencia de degustación. En Bodegas Álvarez Alfaro, situadas en Aldeanueva de Ebro, recomiendan llenar la copa solo hasta un tercio de su capacidad para disfrutar mejor de sus Rioja Tempranillo, Garnacha tinta y Garnacha blanca.

¿Por qué no llenarla más? Porque al dejar espacio libre en la copa, el vino puede oxigenarse y liberar sus aromas. Además, facilita mover suavemente el vino para percibir mejor sus notas frutales, especiadas o tostadas. Si la copa está llena hasta arriba, el vino no respira y es difícil olerlo y disfrutarlo al máximo.

Una duda frecuente es: ¿y si sirvo poco? No pasa nada, siempre se puede añadir más. Servir una cantidad moderada también ayuda a mantener la temperatura ideal, sobre todo en blancos como la Garnacha blanca, que pueden calentarse rápido si se sirve mucha cantidad de golpe.

Este sencillo gesto permite que cada vino de Álvarez Alfaro —desde un joven fresco hasta un reserva elegante— muestre todo su carácter y complejidad, tal como fue pensado por la familia bodeguera.