Para conservar un buen Rioja Tempranillo o Garnacha, no basta con controlar la temperatura y la humedad: también es importante guardar las botellas en posición horizontal. Este gesto sencillo ayuda a mantener el corcho en contacto con el vino, evitando que se seque y pierda su capacidad de sellar correctamente.

En Bodegas Álvarez Alfaro, situadas en Aldeanueva de Ebro, las botellas reposan tumbadas para proteger el cierre y asegurar que no entre aire. Si el corcho se reseca, podría encogerse y permitir la entrada de oxígeno, causando oxidación y alterando el aroma y el sabor.

Una pregunta común es: ¿puedo guardar mis botellas de pie? Solo si van a consumirse en poco tiempo. Para una conservación prolongada, especialmente de crianzas y reservas, lo mejor es mantenerlas siempre tumbadas. ¿Y si tienen tapón de rosca? En ese caso, no es tan necesario, pero igualmente es mejor almacenarlas en horizontal para ahorrar espacio y mantener orden.

Gracias a esta práctica, los vinos de Álvarez Alfaro, como sus Tempranillos y Garnachas, pueden conservar su frescura y calidad durante años, tal y como fueron creados por la familia bodeguera.